Mujeres en la historia de la Antropología

Hoy voy a estrenar esta nueva sección, «mujeres en la historia de la Antropología», pero haciendo algunas aclaraciones primero, que nunca están de más.

«Género» y «mujer» son dos categorías ampliamente utilizadas y difíciles de delimitar… ¿por qué?. Reflexionar largamente sobre ellas puede ser un buen motivo para futuras entradas. Ahora solamente me voy a detener en esto: utilizo la idea de «mujer» en un sentido post-estructuralista, donde se podría decir simplemente que considero a la identidad «mujer» como una ficción.

Para ello, retomo a diferentes autoras, entre ellas, Donna Haraway, quien señala que el género fue desarrollado como una categoría para explorar lo que suele entenderse por “mujer”, para problematizar lo que había sido tomado como regla inamovible. Haraway señala que las teorías feministas de género sirvieron para comprender que cualquier sujeto finalmente coherente es una fantasía y que la identidad colectiva y personal es reconstituida socialmente de manera precaria y constante. La identidad de la “mujer” es simultáneamente reclamada y deconstruída. 

Por otra parte, y quizás para generar más dudas que respuestas, quiero citar a una historiadora (y amiga), Panchiba Barrientos: «¿Existe lo femenino, al margen del género? ¿Existe la mujer más allá de las concepciones binarias que se imprimen simbólicamente sobre nuestros cuerpos? ¿Existe la mujer “en estado salvaje” o sólo es posible encontrarla atravesada ya por el lenguaje y por tanto inmersa en una red de relaciones que al mismo tiempo la define y la crea en una serie de formas marcadas por la desigualdad y la frontera?.»

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Hechas estas aclaraciones: ¿cómo pensar a las mujeres en la historia?

Esta es otra pregunta que podría destinarse a futuras entradas. Para no dejar tanto suspenso, voy a recurrir a Joan Scott. Scott es una historiadora estadounidense, que se ha vuelto una referencia, un “clásico” para los estudios de historia y género. En 1986 escribe un trabajo que se volverá “fundamental”, de referencia obligada al menos para los estudios de mujeres en la historia.  El mismo tiene como objeto de análisis la incorporación de los estudios de género o los estudios sobre las mujeres en la historia: “¿Cómo da significado el género a la organización y percepción del conocimiento histórico?”. En este trabajo Scott elabora un concepto propio de género, el cual articula dos proposiciones: “el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos» y «el género es una forma primaria de relaciones significativas de poder». También dice que “si tratamos la oposición entre varón y mujer, no como algo dado sino problemático, como algo contextualmente definido, repetidamente constituido, entonces debemos preguntarnos de forma constante qué es lo que está en juego en las proclamas o debates que invocan el género para explicar o justificar sus posturas, pero también cómo se invoca y re-inscribe la comprensión implícita del género”. Estas ideas sirven como puntapié inicial para pensar las categorías de género y a las mujeres en la historia.

Entonces, queda aclarado que: si hablo de «mujer» o de «mujeres» esta categoría no es universal, y debe pensarse en contextos específicos, en momentos particulares y en determinadas relaciones sociales, de clase, étnicas, etc.

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Para ir cerrando… les cuento que estoy en medio de una investigación que se dedica a estudiar a las «mujeres» que contribuyeron con las ciencias antropológicas de la Argentina en la primera mitad del siglo XX. Esta investigación me trajo muchas sorpresas, ya que hay tantas mujeres en esos años que tuve que hacer una selección de algunas. Por otra parte, muestra la importante y pendiente tarea de darlas a conocer a todas ellas.

En próximas entradas iré contando algunas biografías y anécdotas de estas mujeres. Y también de mujeres antropólogas de todo el mundo, ya que en este camino de búsqueda he conocido a muchas y de muchos lugares distintos.

Betty Meggers

Betty Jane Meggers (5 de diciembre de 1921 – 2 de julio de 2012) fue una arqueóloga estadounidense. Trabajó muchos años junto a su esposo Clifford Evans en Sudamérica. Betty Meggers inició sus experiencias en el campo de la antropología cuando tenía dieciséis años, al ingresar en un voluntariado para el Instituto Smithsoniano de Washington D.C., para el cual trabajó en Pueblo Bonito (cultura Anasazi) en Nuevo México.

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